A diferencia de lo que ocurre con los viajeros, que todos desearíamos poder disfrutar de las comodidades de business cuando no de primera clase, las azafatas de vuelo prefieren pasarse los vuelos trabajando con la clase turista.

Así lo han reflejado varios testimonios de profesionales de cabina que dejan claro que, a pesar de que el número de personas a las que hay que atender es muchísimo mayor, acaba compensando el trabajo realizado con las clases populares en relación al ejecutado con las más pudientes.

Según aseguran algunas de las azafatas que lidian habitualmente con los pasajeros que más han pagado por sus billetes “la mayoría” de estos suelen dirigirse a ellas con aires de grandeza llegando a tener “un comportamiento desconsiderado, difícil de soportar”.

Tal y como se recoge en el tabloide británico no son pocos los profesionales de cabina que acuden atemorizados a trabajar en business o primera clase tras comprobar tras años de trabajo el nivel de exigencia a los que estos les llegan a someter rozando, a veces, lo ridículo.

A modo de ejemplo recuerdan casos de pasajeros como uno que les pidió que le sacara de la bolsa de frutos secos todas las almendras o el de una mujer que pidió que se le sustituyese un cubito de hielo al considerarlo “demasiado grande” y que acabaría exigiendo que se le ofreciera uno “mediano”.

Mucho más grave parecen los incidentes de carácter homófobo que algunos de los azafatos cuentan señalando un incidente que tuvo lugar con un matrimonio. Según contó el afectado el marido no se dirigió a él en ningún momento negándose a responder sus preguntas ya que, como el pasajero acabaría espetándole “no le gustaban los homosexuales”. Toda la comunicación de ese vuelo la tuvo que realizar a través de su esposa, a modo de mensajera.

Ni que decir los comentarios o miradas de índole carnal que muchos de los pasajeros suelen dedicar a las azafatas mejor parecidas y a las que la mayoría de ellas nunca se acaba de acostumbrar y que, sin embargo, casi nunca acaban en denuncias a la empresa.

Las ventajas de trabajar en turista para los azafatos

Si bien no faltan anécdotas desagradables para llenar líneas, lo que la mayoría de los encuestados aseguran es que, cuando trabajan en primera clase “no hay tiempo para descansar” teniendo que atender “cada minuto” a cada pasajero durante todo el vuelo”. Algo que se evitan la mayor parte del tiempo que trabajan en turista.

Una situación que contradice el sistema de promoción de algunas aerolíneas que, con el paso del tiempo, ofrecen a sus azafatos ser recolocados en primera clase a clase de una mínima mejora salarial y, por lo que parece, un notorio empeoramiento de su situación laboral.

Quizás por esto son cada vez más las líneas aéreas que están optando porque sean sus propios trabajadores los que a modo asambleario se organicen las localizaciones de cada uno de los profesionales de cabina durante un vuelo, permitiendo rotar a todos sus azafatos en busca de un tiempo equitativo en cada una de las clases integradas en un avión.