Las cosas no siempre son lo que parecen. A pesar de lo que pudiera parecer tras la amabilidad y el gesto agradable de la tripulación aérea recibiendo al pasaje su actuación se trata meramente de un acto de cortesía. Ni mucho menos.

Y es que son varios los azafatos y azafatas que han comentado en más de una ocasión cómo funciona el protocolo de bienvenida de los pasajeros y que, como se habrán fijado, siempre se realiza con uno o dos miembros de la tripulación en la entrada de la nave. Suelen ser dos para que a nadie se le escape ninguno de los detalles que estos están conminados a registrar antes de cada despegue.

Lo primero en lo que se fijan los auxiliares de vuelo al darte la bienvenida es si miras a los ojos o no. Son varios los estudios que aseguran que aquellos que evitan el contacto visual lo hacen por motivos de vergüenza, por estar viviendo una situación de estrés que a muchos les provoca volar o también cuando la persona en cuestión tiene la cabeza en otra cosa a causa de algún problema que tiene entre manos. Dicen también muchos de los usuarios habituales de aviones que la cortesía inicial de los pasajeros acaba transmitiéndose en una mejor atención a posteriori durante el servicio de vuelo.

La otra cosa que debe memorizar los azafatos y azafatas es el estado de forma de algunos pasajeros. Por un lado, y como es evidente, para ayudar a los pasajeros que puedan presentar alguna dificultad física durante todo el tiempo que dure su estancia en la nave. Por otro, y menos conocido, en el caso de aquellos con un físico más atlético, cuya situación en el avión también tratan de memorizar para que, en caso de emergencia, puedan hacer uso de esa persona más atlética.

Relacionado con el anterior encontraríamos a la especial fijación que el personal de abordo tiene con las embarazadas, muy especialmente cuando estas están atravesando sus últimos días previos al parto. Es posible que, si el embarazo es latente, te pidan el certificado médico obligatorio que debas llevar contigo en estos casos para no tener problemas. Si estás embarazada también tendrás un trato preferencial durante todo el tiempo que dure el vuelo.

Junto a estas, aquellos que, aunque visiblemente no tengan ningún «handicap», centran más atención por parte de los auxiliares de vuelo son los pasajeros que muestran un mayor miedo a volar desde su entrada en el avión y durante el tiempo que trascurre el vuelo. El personal de abordo está acostumbrado a estas situaciones y transmiten técnicas de relajación además de infundir mensajes de confianza y tranquilidad a este tipo de pasajeros.

Como ven, el trabajo de la tripulación aérea no se limita a dar los buenos días, contar los pasajeros, ayudar con el equipaje de mano o llevar y recoger las bandejas de comida, su trabajo va mucho más allá. De hecho, si tienen alguna cuestión sobre el destino son los mejores para ofrecerles una respuesta.