Aunque algunos no lo crean el marketing directo se ha fortalecido más que nunca en los últimos tiempos, cuando parecía -como sucedió con la prensa cuando llegó la radio o con esta última cuando lo hizo la televisión- que internet venía a acabar con los mecanismos de mercadotecnia tradicionales.

Nada más lejos de la realidad. El marketing directo sigue afianzándose como la mejor forma para conseguir llegar a públicos concretos, de la manera más cercana y que permite a los potenciales usuarios de un producto o servicio recibir información sobre aquello que les puede interesar después de que la empresa anunciante haya decidido dar con ellos tras un exhaustivo estudio de su target y cómo encontrarlo.

Sea como fuere, el marketing directo tiene muchas vertientes, siendo algunas de ellas conocidas por sus curiosos nombres como lo pueden ser el sampling, el poming, el perching, el parabriseado o el buzoneo. Guardando todas ellas relación, cada una se dedica a cumplir una función concreta como vamos a ver en este post.

Sampling

Sin duda una de las más utilizadas en el direct marketing. El Sampling no es otra cosa que la distribución de muestras de producto entre segmentos poblacionales que pueden llegar a estar interesados en él. Utilizado con una gran efectividad para dar a conoece un nuevo producto y para hacerlo recordar tiene como objetivo acortar los tiempos entre el conocimiento de algo que vendemos y su posterior traducción en compra.

Poming

Seguro que hemos visto en multitud de ocasiones un flyer cuyo extremo superior tiene forma de bastón o un troquelado especial para entrar en un pomo o una manivela. Pues bien, ese folleto se ha elaborado de tal forma expresamente para poder llevar a cabo una acción de poming, es decir, colgar estos folletos especiales en pomos generando un reclamo visual, ojo, evitando ser invasivos.

Perching

Con un nombre de nuevo ‘a la inglesa’ en este caso se trata de producir folletos troquelados pensados para que, una vez introducido el folleto informativo dentro del buzón, una parte del reclamo quede fuera para ser leída sin necesidad de abrir el mismo y con un reclamo llamativo que incite a leer la información que este contiene. De nuevo, quiere llamar la atención a base de su particular diseño.

Parabriseado

Quizás sea el nombre que más claro deja al primer fogonazo de imaginación de qué se trata. Esto no es más que la técnica de reparto de folletos que consiste en colocar publicidad en los parabrisas de los vehículos. Si bien muchos coinciden en que puede resultar muy molesta, distintos estudios revelan que si se deposita únicamente en lugares donde poder encontrar un público muy concreto en zonas delimitadas que puedan estar interesadas puede ser muy efectivo.

Buzoneo

Por último, otra cuyo nombre lo dice todo. Esta no es más que la técnica de distribución de folletos en los buzones postales. Quizás la más efectiva de todas las anteriores, junto al sampling, y cuya efectividad se basa en el estudio previo de a quién se le envía el folleto, con toda la intención incitando a la compra.