Después de toda la polémica levantada en el mundo del ciclismo en relación a la interpretación de un uso machista de estas profesionales por parte de las marcas y patrocinadores que las suben a los podios para premiar a los ganadores, ahora, otra noticia, en este caso relacionada con las azafatas de vuelo, vuelve a poner a estas en el punto de mira de muchos críticos.

Y es que la compañía aérea rusa Aeroflot ha sido denunciada por parte de un importante grupo de auxiliares de vuelo después de haber sido excluídas de los vuelos internacionales todas aquellas azafatas mayores de 40 años o, atentos, con una talla de 40 o superior.

Según se ha hecho público, la denuncia, que ya estaría en manos de los tribunales rusos después de que las afectadas hayan decidido escribir al presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, para informarle de la discriminación a la que están siendo sometidas, estas habrían quedado relegadas a los servicios menos valorados profesional y económicamente.

En este aspecto, y con la intención de no tener que despedir a nadie por su imagen, sabedores de que el asunto saltaría a la palestra mediática echando la opinión pública en su contra, además de los tribunales, ya que ninguna ley lo permite, lo que habría decidido Aeroflot es relegar a las mayores de 40 años y de una talla de 40 o superior a los vuelos más cortos y en los horarios más intempestivos, forzando a algunas de las afectadas a renunciar.

En palabras de una de las ‘marginadas’ de la aerolínea rusa, Yevgeunia Magurina, su vida «cambió a mediados de agosto, aunque algunas compañeras comenzaron a sufrir antes; a aquellas con más de 40 años de edad, o una talla de 40, comenzaron a incluírlas en la sección número 1, que era una verdadera tortura: nos confinaron a los vuelos nocturnos y vuelos cortos matinales».

Sabedoras de que gran parte de su futuro laboral y económico, dados los bonus que se ofrecen a las azafatas que realizan los trayectos internacionales más largos, suponen, varias de las denunciantes han asegurado ver cómo algunas de sus compañeras han caído desmayadas en pleno vuelo como consecuencia de no haber ingerido ningún alimento en las últimas horas, con la intención de evitar coger algún kilo que las pueda sacar de la rueda internacional.

Los estereotipos de las azafatas aéreas

Unas exigencias que no sólo no son morales, sino que no son legales, lo que ha llevado a pedir indeminzaciones de varios miles de euros por parte de algunas de las ‘apestadas’ ateniéndose al convenio firmado por la compañía en cuestión.

El asunto promete traer cola, ya que, con toda seguridad, con la ley en la mano, sean las azafatas denunciantes las que acaben ganando el caso. Será en ese momento cuando la noticia vuelva a saltar a la la palestra mediática. Esperemos que este aviso a navegantes ahuyente a aquellas compañías que estén haciendo lo propio o tengan la intención de hacerlo. No hay base legal alguna que los respalde y de ahí que haya que animar a denunciar estos casos.