Aunque no es habitual, lo cierto es que muchas de las azafatas de vuelo tienen, a menudo, que hacer frente a situaciones especialmente delicadas en el aire. Arriba, encerrados junto a cientos de pasajeros, cualquier actitud peligrosa puede desembocar en un problema de primer orden.

Es especialmente delicado el asunto de los viajes en avión con pasajeros violentos o que, tras pasar los controles de entrada a la aeronave, han conseguido pasar desapercibidos habiendo entrado al avión en condiciones lamentables fruto de la droga o el alcoholismo. Tantos con uno como con otros, los protocolos son claros. Al menos hasta la fecha.

Si un pasajero está bebido, bajo los síntomas de estupefacientes o incluso si simplemente está molestando a otro pasajero se le pide en reiteradas ocasiones que se comporte y cese en sus molestias. Si este sigue incomodando al pasaje y la tripulación, el comandante decidirá si vuelven o no al aeropuerto de salida, tal y como ya ha sucedido en varias ocasiones. En otras se ha llegado a buscar un aeropuerto cercano para tomar tierra y poner al protagonista del revuelo en manos de las autoridades locales, tras efectuarse la denuncia de marras.

Sabedores de que muchas veces esta solución de urgencia puede llegar demasiado tarde, sobre todo en pasajeros altamente agresivos, y después de que se hayan venido dando casos de que algunos de ellos han usado la violencia contra el pasaje y también contra la tripulación, la compañía aérea asiática Korean Air ha decidido dotar a su personal de vuelo con pistolas taser, que no son otra cosa que las pistolas eléctricas paralizantes que, tras emitir una descarga, dejan en el suelo en cuestión de décimas de segundo al que recibe el disparo.

La ausencia de balines y el bajo riesgo que esta entraña para las personas que rodean al agresor, la compañía, que ha estado en el punto de mira por culpa de este pasajero alcoholizado que tuvo en vilo al pasaje, ha decidido que a partir de ya todos sus vuelos van a estar equipados con este artefacto.

Una medida que implicará, por un lado, un entrenamiento a las azafatas para que estas sepan manejar la pistola en caso de crisis y por otro, como advertencia viral a todos los pasajeros que tengan previsto subirse a uno de sus aviones pasado de revoluciones y montar un cirio en el aire, esperando que ahora se lo piensen dos veces.

Pistolas en aviones para pasajeros violentos

Además, esta medida, que podría ser copiada por otras compañías próximamente, también actuará como mecanismo de defensa ante posibles ataques terroristas evitando que un pasajero pueda tomar el control del avión y dirigirlo a su antojo en pleno vuelo.

La medida de seguridad, como era de esperar, ya ha empezado a recibir críticas por lo que supone colocar un artefacto como ese en un avión. En Korean Air insisten en la presencia disuasoria y la preparación del pasaje. Más vale prevenir con ella, que sin ella, aseguran. La historia seguirá dando que hablar.