La llegada de Donald Trump a la presidencia del gobierno de los Estados Unidos está trayendo consigo muchos cambios. Algunos de ellos hacen referencia a la política de inmigración, como el decreto aprobado de su puño y letra y que por ahora se ha congelado que afecta a siete países de mayoría musulmana.

Según reza este decreto, todos los visados que se estaban tramitando por parte de ciudadanos de países como Irán, Iraq, Etiopía, Sudán, Libia, Siria y Yemen quedaban suspendidos de manera automática durante noventa días, afectando a «todos» los ciudadanos de estas nacionalidades, por lo que todos los miembros de las tripulaciones de cabina de estas naciones también se veían afectados de manera automática.

Algo de lo que advertía a todos sus asociados la Agencia Internacional de Transporte Aéreo (IATA) indicando que cualquier personal de cabina, en el caso de que tras la paralización judicial este decreto siga adelante, impedirá aterrizar a ninguno de los miembros de las compañías aéreas de estos países.

Una decisión que implica serios «problemas de organización» para las distintas compañías aéreas que operan en estas zonas y otras que tienen en sus equipos de trabajo a ciudadanos de alguno de estos siete países, poniendo en cuestión la idoneidad de tomar este tipo de decisiones con la celeridad que Trump le ha dado al asunto y sin tiempo para prepararse para las aerolíneas ante un medida de excepción que muchos consideran desproporcionada.

En lo que se refiere al modelo de negocio de las aerolíneas, estas se verán afectadas de manera especial dado que la imposibilidad de acceder al país norteamericano por parte de millones de ciudadanos de estos países de Asia y África tendrá consecuencias muy serias a nivel de facturación en muchas de las líneas aéreas.

Uno de los ejemplos que se han puesto para explicar el alcance de este decreto que, recordamos, ha sido paralizado vía judicial -aunque el presidente espera pueda volver a estar en funcionamiento cuanto antes- hubiera impedido que más de 35.000 iranís que el año anterior visitaron Estados Unidos hubieran pisado el suelo estadounidense.

Como Irán, el resto de países cuentan por varios miles los ciudadanos con su pasaporte que, o bien por negocios, o bien por casos de reunificación familiar, o también por ocio, se ven afectados con las nuevas y restrictivas políticas para con los países de mayoría musulmana de la nueva administración que apenas da sus primeros pasos en la Casa Blanca.

La IATA alerta a las compañías

Una medida que ha encontrado cierta resistencia en el partido republicano, el mismo del que forma parte Trump, y que ya ha sido contestada por los jueces, que han querido demostrar muy pronto que los mandatos presidenciales tienen a la Constitución norteamericana como límite.

Con el asunto en ‘stand by’ vamos a ver cómo evoluciona el decreto que tiene a cientos de pilotos, sobrecargos y personal de cabina de estos siete países ya las compañías aéreas para las que trabajan en ascuas. El asunto parece que puede acabar yendo para largo.