Una de las épocas en las que más se recurre por cuestiones obvias y en las que mejor funcionan las azafatas es, sin duda alguna, las rebajas como en las que estamos sumergidos durante estos días y las próximas semanas.

Eso sí, las rebajas no son igual para todos los sectores, ni las necesidades las mismas para cada empresa, ya que cada uno de los contratantes tiene una necesidad distintas en lo que se refiere a la promoción o refuerzo en las ventas de sus productos o servicios.

Eso por eso que en esta entrada vamos a tratar de aconsejar a aquellos que puedan estar interesados en contratar el servicio de una agencia de azafatas en relación a los distintos perfiles de profesionales que pueden encontrar, en busca de la azafata perfecta para su acción publicitaria y/o de marketing.

Imagen

Probalemente las azafatas más comunes y que menos posibilidad de error nos pueden acabar proporcionando. No tienen que disponer de grandes habilidades, sino poseer una imagen con la que queremos nos asocien y resulte llamativa, en muchos casos a través de una performance que incluirá una vestimenta determinada y un entorno adecuado. En algunos casos se les pedirá que acompañen la entrega del producto o servicio en cuestión de una frase. En otros, sólo serán, eso, imagen.

Azafatas en el punto de venta

Tanto si tu local es grande como si es pequeño, es posible que si tu género es multimarca apuestes por reforzar las posibilidades de venta de un producto o servicio en concreto a través de un pequeño stand o repartiendo muestras de algo de lo que tienes a la venta. En este caso la azafata debe conocer tanto la promoción como las características y el modo de uso de lo que se vende. Sus habilidades sociales y de venta ayudarán de manera determinante al resultado final.

Animadoras

Además de promocionar de algún tipo un producto o servicio o inducir a su venta hay también acciones de marketing enfocadas directamente al branding o refuerzo de la imagen de marca que tienen como objeto asociar alguno de los valores de la empresa a los clientes o potenciales clientes a través de alguna actividad. Acudir a una feria disfrazados, animando una fiesta o repartiendo productos o servicios al perfil deseado requiere de un tipo de azafatas muy abiertas, divertidas y con don de gentes.

Comerciales

En este caso no hay dudas sobre las tareas programadas para las azafatas en cuestión. Su labor debe ser, tanto en una feria como en un acto determinado en cualquier punto destinado a ello, vender todo lo que puedan. Cuanto más mejor. Eso sí, sin agobiar y sabiendo qué se le ajusta mejor a cada cliente en cada momento. A veces no se cierra una venta ‘in situ’ pero sí al poco tiempo gracias a una buena primera toma de contacto. Las habilidades de las azafatas están más claras que nunca. Su formación y experiencia nos ayudarán a dar con las mejores en este capítulo.