Cada vez son más las empresas que apuestan por realizar campañas de marketing directo en la que se necesita una serie de personal que será la cara visible de nuestro proyecto.

De la misma manera, también son cada vez más los negocios que optan por darse a conocer en distintas ferias relacionadas con su sector y en la que, de nuevo, necesitarán echar mano de una serie de personas que ayuden a dar visibilidad y buen servicio a su acto público.

En ambos casos el empresario o su equipo de comunicación y/o marketing acabarán planteando la necesidad de contratar el servicio de azafatas para que sean estas, respondiendo al perfil de la empresa y las necesidades de cada ocasión (no será lo mismo entregar unas muestras en la calle que recibir a cliente y ofrecerles un piscolabis en una feria), las que cubran ciertas necesidades.

Una vez decidido que necesitaremos la contratación de una serie de azafatas para que nos echen un cable, la gran pregunta que se hacen los contratantes es cómo saber qué tipo de azafata es la más indicada para cada acto, y así fallar lo menos posible, teniendo en cuenta la necesidad de que todo salga perfecto en cada acto público.

Si bien hay multitud de puntos que serían interesante evaluar en cada caso, lo cierto es que la mejor de las opciones posibles es la de acudir a una agencia de azafatas con experiencia en el sector y cuyos servicios y precios se acomoden a nuestras necesidades en cada momento.

Así pues, la necesidad de buscar azafatas, más allá de que podamos ‘colocar’ alguna recomendación de amigos o familiares y estemos convencido de ello, pasará a ser la de elegir una agencia a la altura de lo que requerimos. Veamos pues cómo hacerlo.

En primer lugar, nada como pedir reseñas de gente cercana que haya acudido a ellas alguna vez, o que sea un cliente habitual. Esto nos ayudará a hacernos una idea de la empresa que tenemos delante.

En segundo lugar, acudiremos a internet. Allí habrá muchas más recomendaciones, reseñar, evaluaciones, y lo que es más importante, información al detalles sobre qué se ofrece y a qué precio.

En tercer lugar fíjate en los detalles. Es decir, en qué tipo de eventos han trabajado las azafatas, cuál es su experiencia y, si tienes dudas, no dudes en pedir referencias a alguno de sus anteriores contratantes.

Todo esto nos debe llevar al contacto directo tanto con la agencia primero como con las azafatas más tarde. En ambos casos, las dos partes deben desprender confianza, seriedad y profesionalidad. De lo contrario, no hace falta que sigas cruzando mails o llamadas telefónicas al respecto. La diligencia en la atención al cliente debe ser un punto capital.

Por último, una vez tengamos la agencia y se nos hayan puesto delante varias opciones, trataremos de conocer un poco más acerca de estas preguntando sobre su experiencia previa, sobre cómo se ve realizando el trabajo propuesto, si tienen problemas con la movilidad si es oportuno en nuestro caso, si tienen todas las coberturas legales y laborales en vigor… y sobre todo en la seriedad que muestren en el cara a cara.